Luego de que le sugirieran realizar sus espectáculos en teatros municipales, el humorista aseguró: "La micro militancia atiende el teléfono al público que quiere sacar entradas, pero asegura que el espectáculo no se hace", acusó.
"No podés demostrar que la gente se fue por eso y dicen que no hay entradas vendidas. Lo que más bronca me da no es el hecho de que no funcione una plaza, sino que lo peor es que haya alguien que diga: 'Vos no vas a trabajar acá por lo que dijiste'. Eso es lo más raro: tener que pagar por lo que decís", señaló Casero, con indignación.
"Lo extraño es una universidad que se dedica a defender los Derechos Humanos y levanta una obra que se llama ¿De qué no se puede hablar?", se preguntó luego.
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