“En realidad yo salí de la relación porque ya no sentía amor por él como mujer, pero sentí que se merecía conservar el trabajo, entonces le rogaba que trabajara conmigo igual. Y ahí se agravó un poco más todo porque él no concebía que me fuera de su lado”, profundizó la artista.
“Un día se lo planteé y tardé cuatro años en separarme. Y ahí empecé a ver desde otro lugar, desde afuera de la relación, empecé a ver todo”, recordó.
“Nunca me levantó la mano, pero hizo cosas peores. Yo estoy muy bien, hice mucha terapia, crecí muchísimo, entendí la vida desde otro lugar. Y a veces me doy cuenta que todavía hay rastros de esa violencia psicológica. Yo siempre digo que uno en estos casos es víctima, fui víctima y yo decidía salir de ese lugar de víctima”, concluyó Ángela.