Las voces más extremistas hablan de la quiebra de Doña Florinda, como la llaman todos, como si el nombre de la ficción hubiera pasado de la pantalla a su vida real. No son pocos los que arman que la lujosa residencia de 1370 metros cuadrados ubicada a metros del mar, no sería el único bien de su actual patrimonio que estaría rematando.
La venta de joyas y propiedades menores, y la reducción de su personal de servicio, son algunas de las medidas que habría tomado para que los números no den más en rojo en la alicaída economía doméstica.
Mientras Florinda busca acomodar sus números para salir de la crisis financiera, apuesta a continuar con su carrera artística como medio de evasión y para generar algún tipo de ingreso a sus arcas. A los 67 años, intentó reflotar el personaje de Chimoltrua como si fuese una youtuber, pero, hasta el momento, el emprendimiento fue un fracaso.