Y añadió: “Hoy por hoy, no lo descarto. Es muchísimo trabajo y a medida que van pasando los años, siento más responsabilidad por el tema de la educación, de la genuina libertad. Nosotros decimos ‘que nuestros hijos sean felices, libres y hagan lo que quieran’, pero estamos cargados de prejuicios”.
“Entonces, desprenderte de todas esas mochilas y tratar de educar chicos con absoluta libertad es lo más difícil que me pasó en la vida porque quiero que mis hijos sean totalmente libres y felices por sobre todas las cosas. Y ese es mi trabajo como mamá”, continuó Flor.
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Y contó cómo educa a sus hijos: “Yo voy viendo lo que les gusta. No quiero que sean campeones, sino que hagan lo que les guste. Hay mucha competencia, muchas madres que quieren que sus hijos sean los mejores. Y yo no quiero que sean los mejores, quiero que hagan lo que disfruten”.