Y precisó: “Mi mamá no me encontró. Se puso el tapado de piel arriba del pijama y cruzó toda la Plaza de Mayo con las bombas y todo. Se fue hasta el colegio que quedaba en Esmeralda y Sarmiento. Y cuando entró le dijeron: ‘No, María no llegó'. Ahí se quedó muda y estuvo un mes sin poder hablar”.
"Yo no sabía que mi mamá estaba suelta por ahí buscándome a a mí. Porque ella, después, siguió dando vueltas por el barrio, con el papá de mi amiga, buscándonos”, dijo María Rosa, que estuvo escondida varias horas en ese lugar.
Y cerró: “No me voy a olvidar jamás, porque fue un impacto. Nos habíamos subido a unos estantes que había en el sótano y, sobre el piso, había como unas mirillas, como unas ventanitas. Veíamos bajar con los palos a la gente gritando y, abajo, los baleaban y caían en la calle. Después, pasaban los camiones y cargaban los cadáveres como ganado”.
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-María Rosa Fugazot-