“Terminó el ritual y el pai me dijo ‘bueno, te vas a quedar a dormir hasta mañana acá’ y le dijo a mi papá que se fuera y me volviera a buscar a la mañana”, agregó el Mono, quien contó que le dieron de comer la gallina y las palomas que usaron para el acto.
“Dormí ocho horas seguidas. Yo había quedado como en la película Carrie, cuando le cae todo un balde de sangre en la cabeza, y cuando me desperté no tenía ni una gota de sangre", puntualizó.
Y cerró: "Solo tenía sangre en los pelitos de los brazos y entonces me saqué un turbante que me habían puesto. El pai me dijo ‘¿te duele?’ y es porque me habían puesto los piquitos de las palomas que es por donde entró la energía, la espiritualidad y la sangre”.
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