Este sábado 15 de octubre a las 22.15 hs. llega a Telefe un programa imperdible de PH, Podemos Hablar con Andy Kusnetzoff.
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Este sábado 15 de octubre a las 22.15 hs. llega a Telefe un programa imperdible de PH, Podemos Hablar con Andy Kusnetzoff.
En su sexta temporada, volvió completamente renovado con muchas sorpresas, nuevas secciones y cambios en su escenografía.
En esta emisión, los invitados al punto de encuentro son: Mauro Zárate, Gastón Trezeguet, Nati Pastorutti, Malena Guinzburg y Agustín “Rada” Aristarán.
Todos los sábados, personalidades del mundo del espectáculo, la música, el deporte y la política visitan a Andy y se sorprenden al descubrir que tienen mucho más en común de lo que piensan.
El clásico de cada semana, donde todos Podemos Hablar. Andy, cinco invitados y una oportunidad única para encontrarse.

Pía Slapka fue una de las invitadas a PH Podemos Hablar (Telefe), y entre lágrimas recordó su dolorosa infancia, las carencias que padeció de muy chica, y los duros momentos que debió atravesar para llegar hoy a donde está.
Al ser convocada por Andy Kusnetzoff al famoso punto de encuentro, la también conductora se sinceró: “No quería llorar, son heridas que uno cree que las tiene sanadas pero evidentemente no, pero bueno sí, me hice cargo de parte de mi familia de muy joven”.
"Me acuerdo que me reunieron con mis hermanos para decirnos que se iban a separar. Eso no sucedió y a partir de ahí hubo muchas situaciones iguales: estaban separados pero conviviendo en la misma casa y con una ciclotimia económica que generó una falta de atención total en muchos aspectos", dijo la modelo.
Y continuó: "Yo salí a trabajar de muy chiquita. El modelaje lo tomé como un trabajo porque me permitió salir adelante, hacerme cargo de mi familia y no solo desde lo económico, sino desde todos los aspectos”, agregó en un mar de lágrimas.
Pía reveló que su hermano más chico vivió mucho tiempo con ella y que por muchos años cumplió el rol de madre con él. “Los cuestioné mucho a mis papás por no haber prestado atención a algo tan básico en la crianza de un hijo, y con el tiempo aprendí a perdonarlos y a entender que hicieron lo que pudieron”, dijo sobre la falta de un plato de comida en la mesa en reiteradas oportunidades.
“Son huellas que quedan. Sé que esas cicatrices están. Soy consciente de que tengo heridas que siempre van a estar. Siempre que hay heridas, una cicatriz queda”, cerró.