Johansen difundió su historia a través de una autobiografía, “I, Lisa Marie”, bajo la condición de hacerse una prueba de ADN tras el lanzamiento. Sin embargo, cuando la publicación llegó a las librerías, Lisa se negó a someterse al análisis y sus editores la demandaron. Los años pasaron y la mecha del escándalo volvió a prenderse. Durante una visita a Graceland en 1992,
Johansen se hizo pasar por
Lisa Marie Presley, entró en una habitación privada y tomó algunos objetos, antes de huir cuando empezó a sonar una alarma de seguridad. A los pocos días del hecho, el abogado de
Presley, Martin Singer, envió una carta al representante legal de
Johansen, afirmando que la mujer había tenido una "conducta extraña y fraudulenta", haciendo alarde frente al personal de Graceland de su estrecha relación con la familia
Presley."La extraña obsesión de
Lisa Johansen con la familia de mi cliente y sus estrafalarias afirmaciones de ser la
Lisa Marie Presley real desgastan completamente la credibilidad de
Lisa Johansen", dijo. Como contrapunto, y unos 19 años más tarde,
Johansen presentó una demanda ante el Tribunal de Distrito de Memphis, Tennessee (sureste) el 21 de noviembre.
Maria Skelly, una portavoz de
Johansen en Washington, dijo que la familia Presley ha sido "provocadora y hostil", y tuvo acciones intimidatorias con
Johansen para que ésta se vaya y no se atreva a regresar con ningún reclamo."Ella ha tenido la esperanza de resolver toda la situación en privado dentro de la familia", dijo
Skelly. El tribunal no estableció por el momento ninguna fecha en relación al caso. (A24)