Amado por los hinchas de las instituciones por las que se desempeñó, dejó la vida en cada partido y gratos momentos, respetado por la gente de los clubes rivales, el "Loco" fue el principal protagonista de otra fiesta única e imposible de olvidar en el templo donde regaló miles de alegrías con sus goles y donde ya tuvo una parte de reconocimiento ante Banfield, en el último cotejo que disputó de manera oficial en dicho estadio.
El partido sirvió para agradecer a Palermo todas sus locuras y su imponente carrera que bien podría ser motivo de nuevas ideas cinematográficas. El cariño, la pasión y las lágrimas estuvieron en las primeras filas del estadio. El "Titán", conmovido, se quebró cuando le dedicó unas palabras a los espectadores.
Martín Palermo tuvo un evento a su altura y que quedará grabado en su memoria. A pesar de que no se volverá a verlo en una cancha como profesional, nunca será olvidado por el ambiente y ese privilegio solamente corresponde a los que dejaron su huella y se consagraron como "grandes" de este hermoso deporte.
Currículum de un goleador
En sus dos etapas en Boca, Palermo anotó 237 goles, incluyendo torneos locales e internacionales, además de haber ganado 14 títulos con la casaca auriazul.
Su extensa carrera deportiva se inició en Estudiantes en 1991, hasta que pasó a Boca, donde jugó entre 1997 y 2001, para luego sumarse a Villarreal de España. Allí pasó dos temporadas, pero en entre 2003-04 jugó en Betis y Alavés.
Posteriormente, se concretó su regreso a Boca, tras lo cual ratificó su potencia goleadora, que lo convirtieron en ídolo indiscutido. También llegó a integrar la Selección nacional, en dos etapas, aunque la más recordada fue durante el Mundial de Sudáfrica 2010, en el que anotó un gol en el único encuentro que disputó. (Informe: www.a24.com)