Muy angustiado, el miércoles, en A la tarde (América TV), el periodista Luis Ventura relató un dramático episodio que vivió mientras estaba acompañando a su hijo Antoñito, durante una tratamiento por su problema de salud.
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Muy angustiado, el miércoles, en A la tarde (América TV), el periodista Luis Ventura relató un dramático episodio que vivió mientras estaba acompañando a su hijo Antoñito, durante una tratamiento por su problema de salud.
El niño, de ocho años, fruto de su romance con la vedette Fabiana Liuzzi, enfrenta algunos problemas neurológicos, por los que no puede desarrollar con normalidad el habla, entre otras patologías.
Así las cosas, en el marco de una emergencia dado que el pequeño se encontraba en medio de una crisis que afectaba su salud, Ventura debió llevar al pequeño al neurólogo, y dejó su vehículo en una intersección, según él, permitida. “Antonito tuvo una crisis de nervios, y fuimos de urgencia al neurólogo”, relató.
Lo cierto es que cuando salió de realizar el tratamiento, que se extendió más de lo previsto por las complicaciones de Antonito, el periodista no encontró su auto, y en el lugar donde estaba el mismo, había otro.
En medio de una mezcla de sensaciones como angustia y enojo, aseguró “desde el mediodía hasta que pude encontrar mi auto doce horas después, nunca supe lo que pasó. La consulta con mi hijo duró dos horas porque se complicó, y cuando salgo del neurólogo, me encuentro con esta situación”.
Además de “hacerle pelota el auto”, Ventura, notablemente enojado, aseguró "nadie piensa en la gente ni hay empatía".
Luis Ventura se refirió a Antoñito, el hijo que tuvo de forma extra matrimonial con Fabiana Liuzzi, que cumplió 8 años y que reveló que aún no puede hablar por un problema neurológico.
“Soy el abuelo de mi hijo”, dijo en una entrevista con Florencia Peña en La Pu*@ Ama, América, mientras contaba que sus otros dos hijos, que tiene con Estelita, tienen 35 y 30 años.
“La relación que tenemos es fantástica. Otra cosa. Diferente. Es algo que no había vivido. Me tuve que reinventar y vivir situaciones que nunca había imaginado que existían”, definió.
“Es una relación especial porque me tengo que guiar por otro tipo de lenguaje. Antoñito todavía no habla, está buscando la palabra y yo trato de ayudarlo todos los días. Tiene que ser estimulado permanentemente”, reveló.
En marzo de este año se supo que el niño tiene un cerebro que genera mucha electricidad y cuando genera mucha actividad neurológica, entra en crisis. Estas descargas son consecuencia de haber nacido prematuro.
Antoñito sufre una hiperkinesia que lo acelera al punto en el que, en ciertas oportunidades, se autolesiona.
“Hay momentos que son difíciles porque neurológicamente hay que entender y saber leer lo que le pasa. Descubrí un mundo como el de la neurología que tiene una importancia y relevancia de la que no tomamos dimensión”, indicó Ventura.
“El resto de mis hijos lo conocen, pero no tienen trato ni relación. La vida se encargará de acomodar las cosas. O a lo mejor no. Lo que aprendí es que hay mucha gente matándose por un mango, por estar un escalón más arriba y que no tienen noción de la salud”, concluyó.
