Este domingo Juana Viale compartió los problemas de salud que atravesó durante la última semana, los cuales también impactaron en distintos aspectos de su rutina diaria.
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Tras una semana complicada en lo personal, Juana Viale reapareció en su programa y compartió los problemas de salud que la mantuvieron en cama.
Este domingo Juana Viale compartió los problemas de salud que atravesó durante la última semana, los cuales también impactaron en distintos aspectos de su rutina diaria.
Al comienzo Almorzando con Juana (El Trece), la conductora se refirió al malestar que la mantuvo alejada de sus actividades habituales: “Ya no sé si hace frío o si hace calor porque me retiré del mundo, estuve una semana en cama absoluta”.
Con humor, hizo alusión a la pérdida de peso que sufrió durante esos días, mientras mostraba el vestido elegido para el programa: “Perdí un poco de kilos, sino no sé cómo entraba acá adentro”.
Además, a través de sus historias de Instagram, Viale agregó sobre el difícil momento que vivió y la satisfacción que le genera haberlo superado.
“Después de 7 días de cama, antibiótico, no poder entrenar, no poder comer correctamente lo logré. Mi primera carrera de media maratón”, escribió junto a un video que registra el instante en que logró completar la competencia.
Gonzalo Valenzuela volvió a referirse al diagnóstico neurológico que atraviesa Silvestre Valenzuela, su hijo mayor, fruto de su vínculo con Juana Viale.
Silvestre, que hoy tiene 17 años, fue diagnosticado con epilepsia a los 12. En ese contexto, Valenzuela habló sobre el papel que le tocó asumir como padre durante ese proceso. “Lo importante es que se conversen estas cosas”, expresó en el podcast Código Púrpura, impulsado por la Liga Chilena Contra la Epilepsia.
En tono distendido, mencionó que su hijo se autodenomina Silvexia, y destacó el compromiso que demuestra día a día: “Él se hace cargo de tomar su medicamento todos los días, en la mañana y en la noche, y es súper responsable, sabe que debe hacerlo constantemente”.
Respecto a su rol como padre, recordó que al principio fue muy insistente: “machacando todos los días, recordándole la importancia del tratamiento”. Más adelante, explicó el paso clave que debió dar para fomentar la autonomía de su hijo: “Hay que entregarle la responsabilidad. Además, él sabe que si cumple dos o tres años sin episodios, esto baja”.
Uno de los puntos que más subrayó el actor fue lo que significa convivir con la epilepsia, tanto para quienes la padecen como para sus seres queridos. Contó que, con el tiempo, fue incorporando estas cuestiones en la crianza de Silvestre y en la dinámica familiar. “Cada hijo es distinto, cada vida es particular… Los hijos no nos pertenecen, los hijos son. Nos acompañan. Y, en este caso, este es mi Silvestre”, dijo.
Valenzuela también se abrió sobre los peligros de no seguir las indicaciones médicas, como el consumo de alcohol. En ese sentido, relató un episodio en el que su hijo desafió esas reglas y “terminó hospitalizado, con tres crisis seguidas por haber tomado alcohol”. Más allá del susto, destacó el aprendizaje que dejó esa experiencia: “Tiene clarísimo que en su condición hay límites que no puede cruzar y eso, como papá, me tranquiliza”.
Sin cerrar el tema, volvió a remarcar: “No puede tomar ni una gota de alcohol, tiene claros los límites, y eso me da tranquilidad”. Además, señaló que el descanso es otro factor clave en el tratamiento. “El mal dormir también es un gatillante. Necesitan tener sus horas de sueño”, explicó, y contó que permiten que Silvestre duerma más tiempo si salió de noche, entendiendo que el descanso es esencial para evitar crisis.
La vivencia también lo llevó a revisar hábitos propios dentro del hogar para facilitar la adaptación de su hijo. Reveló que dejó de consumir alcohol y marihuana, y que les explicó a sus hijos que “no es algo esencial para nuestras vidas”. Subrayó la importancia de ser coherente con lo que se transmite: “Tengo que mostrarle a él que la vida puede ser igual o más entretenida, y se lo tengo que demostrar yo, nadie más”.
El actor de Las Estrellas y Sos mi hombre reflexionó sobre cómo la adolescencia genera una distancia natural entre padres e hijos, y cómo en el caso de Silvestre esa etapa estuvo atravesada por una condición que demanda mayor madurez. “Es muy personal lo que le ocurre, no es a la par de sus compañeros. Hay veces que significa algo especial para él", comentó, haciendo hincapié en la importancia de respetar los tiempos individuales y mantener el diálogo constante.
La confianza se volvió el pilar de la relación entre ambos: “Esto le va a dar las herramientas para cualquier cosa en la vida. Hoy día se llama epilepsia, mañana anda a saber”. Valenzuela, que también es padre de Anka, compartió que ver a su hijo tomar decisiones y aprender de sus errores fortaleció el vínculo entre ellos: “Confío mucho en mis hijos, y eso es lo que me da tranquilidad”.
Durante la charla, el actor insistió en la necesidad de derribar los prejuicios que rodean a la epilepsia y de fomentar el acceso a información clara para quienes conviven con ella. “Es muy importante poder entregar y compartir información, porque la ignorancia en estos temas es supercompleja”, afirmó, al recordar el primer episodio que vivió con su hijo: “Yo me cagué entero. Yo no sabía qué era lo que estaba pasando. Estaba conmigo, lo tuve inconsciente mucho rato. Se me pasó de todo por la cabeza. Pensé que se había muerto. No sabía qué hacer ni cómo reaccionar”.
También destacó lo valioso que fue participar en campañas de concientización organizadas por la Liga Chilena Contra la Epilepsia: “Fue superimportante porque está lleno de mitos, como lo de agarrarle la lengua o abrirle la boca. Son mitos completamente errados. Hay que preocuparse de ciertas cosas básicas y eso fue bueno poder explicarlo”.
Celebró además el uso de los medios para dar visibilidad a la epilepsia, aunque podría haber optado por mantener la historia en el ámbito privado: “Esto se trata de poder informar y ayudar. Todo lo que sea ayuda, bienvenido sea. Lo más importante es la comunicación, ahí está todo”.
“Cuando tienen una convulsión, lo único que hay que hacer es estar ahí y hacerles cariño”, remarcó. Al final del episodio, Silvestre se sumó al estudio para acompañar a su padre. “Se me olvidaban los remedios, sobre todo cuando era más chico”, dijo entre risas, tímido y abrazado a Gonzalo.