Agrega: “La vida con música, con arte, es mejor. Creo en un Dios salvador, alegre y vivo. Pienso que la culpa es un invento de los que quieren manejar las cosas. Es parte del catolicismo para que los dirigentes se pongan en el medio entre la culpa y Dios. Jesús no era culposo. Se equivocaba, pedía perdón y seguía adelante. El día que los dogmas de la Iglesia que inventaron los hombres no existan más, van a poder surgir los valores que son siempre los mismos. ¡Ojo! Yo también cargo con culpas pero trato de sacármelas de encima y de no cometer más errores para no lastimar a nadie”.El ex de Vicky Xipolitakis luego contó: “Mi familia es como las tantas de una Argentina que no pasaba su mejor momento. Clase media con abuelos maternos con un muy buen pasar económico. Nueve hermanos, de dos matrimonios, con los que había que compartir todo. Viví en la dualidad de un hogar clase media con abuelos que nos daban veranos en Punta del Este. Era cuna de oro a medias. Era una familia súper católica que respondía a todos los mandatos sociales. Algo irreal. En ese entonces me acerqué mucho a la Iglesia. Fui monaguillo y me hizo muy bien la presencia de Dios porque en la tristeza absoluta del día, entre gritos y peleas, yo me refugiaba en la iglesia. Allí había silencios que me hacían bien. ¡Hasta en un momento quise ser cura! Tuve una infancia muy dura. Eran los años ’80 y el hogar absorbía los problemas del país. Yo vengo abollado, con fuertes golpes y agujeros grandes. Esa etapa me marcó. Viví tiempos de descontroles, excesos y equivocaciones y también me quise escapar de mi casa”. “Creía en el amor para toda la vida y, como veía que en mi casa no funcionaba, quise crear mi propia felicidad. Me casé a los 21 años con alguien que no conocía y la pasé muy mal. Estuve en el infierno. Hubo una época en la que para transitar el día tenía que hacer cosas que me lastimaban. Después hice terapia y me enamoré de mi terapeuta. Así es que tuve que cambiar a un psicólogo hombre”, develó.Sobre su romance con la griega: “Jamás pensé ni pienso que mi romance con ella podía perjudicarme. Creo que es al revés. A mí me perjudica en mi trabajo cuando soy infeliz; cuando no soy leal a mis convicciones. A mí el quilombo en la vida se me da cuando no hago lo que siento. Las críticas nunca me importaron. Cada uno vive su vida y su honestidad como quiere por eso no cuestiono a los que me criticaron. En apenas unos días de salir con Vicky todos hablaban de mí y reconozco que en eso me hizo un gran favor. Y sucedió porque no tenemos una sociedad politizada; la gente no siente la curiosidad de saber qué hacen los políticos. Por eso a mí Vicky me benefició; me hizo ser conocido. Yo creo que Vicky me mejoró. Es posible que si no hubiese existido Xipolitakis en mi vida, muchos seguirían sin conocerme.Para cerrar, lanzó: “¡Sueño con algún día ser presidente de la Argentina. Por ahora es un sueño lejano pero me siento preparado para serlo. Antes me gustaría ser el primer ciudadano de una mujer. Debería encontrar una mujer para que sea mi par en ese gran desafío”.