"Mi vida y mi realidad no fueron justas como la gente cree. Fui adoptada desde muy chica y aunque todos crean que no, por chico que sea un bebe adoptado, siempre lleva consigo el hecho de sentirse abandonado y con el temor de que lo vuelvan hacer", contó.
Y siguió : "Sufrir abandono, bullying y sentir la necesidad de tomar fuertes decisiones de chica, me marcaron. Pese al dolor, llevo con valor mis cicatrices porque sé que están ahí para recordarme que pude salir adelante en un momento en el que estaba hundida. Con una nueva meta por emprender y un sueño por hacerse realidad, espero la llegada de mi primer hijo con el hombre de mi vida, rodeada de mis afectos más importantes que logran que no le tema a lo que viene. El amor del que es fruto me salvó de un pozo del que creí́ no salir nunca. Ahora entiendo que para dar amor tengo que abrazarme primero".