En 1955 viajó a Chile para trabajar en comedia musical junto a José Bhor. En 1957 debutó en la revista moderna. Como primera vedette, combinó la actuación con el canto, el baile y la creación de sus propias puestas en escena, coreografías, vestuario y escenografías.
En cine se destacó en “La mejor del colegio”, “La mujer desnuda”, “Lo que le pasó a Reynoso”, “Los problemas de papá”, “El rufían”, “Los orilleros”, “Extraña ternura” y “Un amor en el confín del mundo”.
Fue reconocida internacionalmente, tanto por su rol de cantante y ejecutora de instrumentos como por ser una especialista en ritmos africanos, brasileños y jazz y haber propiciado su fusión con el tango y el folklore. Trabajó con grandes maestros de la música como Astor Piazzolla, Vinicius de Moraes, Lalo Schifrin, Dizzy Gillespie, Maysa Matarazzo, dictó seminarios, clases y realizó actividades benéficas.