"Mis tabúes con la desnudez tienen que ver con los conceptos estéticos que se promueven. Me cuesta más hacer fotos sexies, como las que hicimos recién, que una escena comiendo en bolas. La desnudez posada me resulta más chocante que la natural. De hecho, al momento de filmar la película estaba con varios kilos de más, bastante fláccida y amamantando a mi bebé. Obviamente, cuando me vi, no dije: 'Che, qué linda estoy'. Pero lo acepté. Es parte de quien era yo en ese momento, de cómo era mi cuerpo y cómo mutó", aseguró Sofía.