En una nota con Carmen Barbieri en Mañanísima (Ciudad Magazine), Carmela Bárbaro recordó a su ex pareja, el conductor Gerardo Rozón, y habló de su gran legado, La Peña de Morfi, uno de los programas emblemáticos de su carrera.
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En una nota con Carmen Barbieri en Mañanísima (Ciudad Magazine), Carmela Bárbaro recordó a su ex pareja, el conductor Gerardo Rozón, y habló de su gran legado, La Peña de Morfi, uno de los programas emblemáticos de su carrera.
“Él no se quería morir, amaba la vida, organizó muchas cosas, pero nunca terminás de ordenar todo”, comentó la periodista, visiblemente movilizada con su relato.
“Me dijo que estaba tranquilo con el legado que le había dejado a sus hijos, el amor por la música, haberles dejado un cuadro de fútbol como Rosario Central, cosas que a él le resultaban importantes”, continuó, en una charla a corazón abierto.
“Que era un papá presente y que les había dejado valores. Me dijo que los iba a extrañar mucho, fue muy difícil”, acotó.
Por otro lado, Carmela señaló que, antes de partir, Rozín se concentró en La Peña de Morfi, una de sus creaciones: "Uno nunca quiere soltar. Él no quiso pensar en un sucesor, quería que siguiera el programa. Pensó hasta último momento una opción detrás de cámara, o desde su casa; buscar alguna manera de estar, porque además de conducirlo, lo producía y era un programa de mucha exigencia física, muy largo con él todo el tiempo en cámara”.
“A mí me gusta que continúe porque sé lo que significaba para él ese programa, por lo que a él le costó armarlo, lo que tuvo que pelear. Porque un programa musical es carísimo, armar esa estructura que él armaba era un esfuerzo enorme, y lograr el apoyo del canal y decir que traías a Gieco o a Serrat y que digan que eso no va”, añadió.
Carmen expresó que sería muy doloroso que el ciclo no este más. "Que no esté más me parece fuertísimo por él, y espero que siga saliendo el programa, que está con la gente que él quería muchísimo, con la gente que él formó. No quería que lo abandonen. Si me preguntás mi opinión personal, el programa tiene que continuar”, remarcó.
Por último, la periodista mencionó a quién quería Rozín para la conducción. "Yo no soy quién para elegir un reemplazo, no tengo manera. En su momento él había querido que sea Migue Granados, pero él no podía porque tenía otros compromisos", sentenció.

El 11 de marzo se cumplió un año de la partida física del periodista y productor Gerardo Rozín, y su familia decidió compartir el emotivo mensaje que el recordado rosarino escribió tras recibir el diagnóstico de la grave enfermedad que le arrebató su vida a los 51 años.
Fueron los hijos de Gerardo Rozín, Elena y Pedro, y las madres de ambos, Carmela Bárbaro y Mariana Basualdo, quienes publicaron en sus redes el texto que el comunicador escribió a comienzos de abril de 2021, guardó en su computadora sin título, y hoy es su carta de despedida oficial.
"Elena y Pedro, los hijos de Gerardo, junto con sus madres Carmela y Mariana, queremos compartir este texto hoy que se cumple un año de su muerte. Todos los días pensamos en Gerardo: su ausencia ocupa mucho lugar pero también su recuerdo es una compañía verdadera. Los aniversarios, sin embargo, tienen peso también fuera de la familia. A toda la gente que lo quería o que disfrutaba de la televisión que él hacía, además de agradecerles el apoyo y el cariño, les dedicamos estas líneas que Gerardo escribió en el momento de recibir el diagnóstico", comienza la publicación acompañada de un video.
A continuación, publicaron las palabras de Rozín en primera persona: "Paso a decir que me voy contento. Que tengo una hija de diez y un hijo de veinte, y me estoy por morir sabiendo que les dejo la seguridad de que fueron amados. Muy amados. Tienen valores para abrazar y para discutir, pero no arrancan sin ideas. Es un montón. Hemos sido gente de reír mucho, disfrutamos de la ironía y no del sarcasmo. Nos quedaron muchas gracias por hacer juntos, pero se sabe que estas despedidas dejan espacios vacíos. Estoy sonriendo. Lloré siempre, pero frente a lo inevitable, lo que llegará en poco tiempo, no me siento con derecho a la queja", decía el comienzo del texto.
"No es que no reconozca mis defectos sino que errores comete todo el mundo y siento de estuve más en el equipo de los buenos que en el los otros. Tengo algunos orgullos: en la televisión comercial pude hacer ciclos vinculados a los derechos humanos sin que nadie me lo pidiera, buscando esos espacios en la nube del entretenimiento. Y creo que produje algunos momentos emocionantes y graciosos", continúa el texto.
"Amé de verdad a las parejas que tuve. Y tuve el don de hacer reír mucho a mis amigos. No soy creyente, no me llevo nada, pero les dejo las carcajadas que les arranqué. Soy una de las personas que más los ha hecho reír. Es otro de mis grandes orgullos. Puedo agregar algunos chistes al respecto pero ciertamente no estoy de humor. Perderlas y perderlos me duele tanto como saben", escribió con profundo dolor.
"Si alguien me extraña en cualquier canción rosarina o uruguaya, en el saxo de Charles Lloyd, en Bowie o en la fe que canta Montaner me van a encontrar. Siempre. Crecí en los ochenta y me siento obligado a expresar algunos principios una conducta muy en boga por aquellos años: soy judío, socialdemócrata y de Central. Ah, en Qué bello es vivir siempre los estoy esperando para compartir una película juntos. Igual, si ven que no aparezco, arranquen a verla ustedes", añade.
"Poco para agregar, más por falta de tiempo que de ideas. Digamos que hemos compartido tres temporadas muy decentes y que soy feliz por irme sabiendo que las que producirán ustedes serán aún mejores. Gerardo", cierra el profundo texto con el que Gerardo Rozín decidió despedirse de este plano.
