“Cuando empecé a trabajar en la tele vinieron tres actrices de muy buena onda a decirme ´ché, te tenés que operar la nariz´, porque en esa época se usaba. Mi mamá me dijo ´no se te ocurra´, o sea que nunca me la operé, siempre me dio mucho miedo morirme en la anestesia. Pero después, cuando lo mataron a mi marido, me agarró muchísima culpa de estar yo viva, y me empecé a acuchillar y a operar”, relató la actriz.
Y reconoció: ”Un día me miré al espejo, me vi los ojos hinchados y dije ´chau, me opero los párpados´, me puse tetas, me saqué tetas, no tenía panza y me operé de la panza...mi madre me decía ´Georgina, estás loca´. Le mentía a mi terapeuta y me iba a operar igual”.
“Era algo como de castigo, después me di cuenta y ahora me veo que se me cayó un poquito la papada y digo ´ay, ¿qué hago?´, pero en algún momento alguien tiene que envejecer”, finalizó Barbarossa.
Embed
-Georgina Barbarossa-