“Mi viejo era un todopoderoso: en la vida, económicamente, exitoso. Y lo único que no podía manejar era mi adicción a las drogas, lo que le causó mucho mucho dolor. Hasta que se abrió de recibir tanto dolor. Por más que yo después me enteraba de que me cuidaba permanentemente, ese hombre no quería recibir más dolor. Gerardo me dio todo. Él lo hizo tratando de hacer el bien, pero hoy sé que se equivocó: facilitándome guita, negocios... no sabía que hacer para que yo parara”, destacó sobre el vínculo con su padre.