Nunca es tarde. Los tiempos curan las heridas y aplacan los enojos. Siempre hay tiempo para retomar la senda. Y Gustavo Sofovich es una prueba viviente de que se puede luchar y recomponer los vínculos.
Nunca es tarde. Los tiempos curan las heridas y aplacan los enojos. Siempre hay tiempo para retomar la senda. Y Gustavo Sofovich es una prueba viviente de que se puede luchar y recomponer los vínculos.