El 3 de noviembre, cuatro días después, Alé tuvo que ser internado. "Veía el noticiero y si decían que estaba congestionada la autopista, yo entendía que ese era un mensaje que me decía dónde yo iba a estar seguro y dónde no. Las publicidades me decían qué productos tenía que consumir para estar fuerte. No dormía, solo dos o tres horas y me despertaba porque sentía que tenía que estar alerta para cuidar a María".Otro episodio fue en Formosa, también en octubre, a donde Matías había ido a animar una fiesta de 15 de una chica llamada Sabrina. Según contó, separaba a los invitados entre quienes podían "de un lado estaban los que podían ser cómplices y llevarle algún mensaje, del otro los que había que vigilar".Y agregó: "Cuando al día siguiente un cartel que decía 'Sabrina' se cayó, creía que toda esa fiesta se había montado para darme la bienvenida a mí, que había tomado conciencia de cuál era mi misión en la Tierra: estaba convencido de que mi misión era vivir en Carlos Paz y construir un arca, me puse una bata y creí que me llamaba Noé".