“Consumía drogas duras, no es que me fumaba un porro. Y lo pasé mal, mis hijos la pasaron muy mal. Igual me rescataron mis hijos. Me sentaron un día y me dijeron: ‘Mamá, basta’. Tengo tres, Jerónimo era muy chico, y a él le tocó como la parte más jorobada porque tenía 14 años cuando pasó todo esto. Pero me agarraron los más grandes y me dijeron: ‘Mamá, basta'", reiteró.
En ese sentido, continuó: "No porque ellos me vieran o que hayan existido situaciones en las cuales ellos estuvieron en peligro, porque yo eso lo cuidé un montón, pese a mi locura. Pero sí estaba el día después. Los torturaba porque tenía un carácter de mierda, estaba de bajón”.