Aquella exposición a la que América expuso a Ibope jamás se olvidó y que hoy se busque a través de aquella presentación terminar con la dictadura totalitaria y unitaria de esta empresa brasileña, refleja los ratings paupérrimos con que se castiga diariamente a la programación plena de todo un canal, y justamente es América 2.Algo parecido a lo que viene ocurriendo desde siempre con Canal 7, la pantalla oficial que es distribuída a todo el territorio nacional. Desde La Quiaca a Ushuaia, y de Pasos de los Libres a la Cordillera de Los Andes. Llega la televisión con sus programas, pero el rating no. El rating, Ibope sólo lo mide con un criterio unitario. Los argentinos que existen sólo se registran en Capital Federal o en las grandes ciudades. El federalismo es apenas una utopía que se plantea desde lo constitucional, pero en la realidad de esta medidora brasileña, el rating debe ser de unos pocos y así sigue con su mirada única, pirata y con el parche ocular no permita otras lecturas.Y en los últimos, la presentación de pliegos para que otras medidoras surjan y brinden otros números más abarcativos hacen que Ibope condena con sus benditos y malditos numeritos a miles de trabajadores que dependen de él. Por eso América 2 puede llegar a registrar momentos de su programación en los que de los 810 hogares con 1500 aparatos registrados en consideración, ninguno esté mirando su programación. ¡Ninguno!Pero también se condena a Canal 7 por ser oficialista del gobierno que propone otras medidoras, e Ibope condena y fusila, algo parecido a lo que pasa con Canal 9, emisora convertida hoy en paraoficial.No sé si hago bien en plantearlo, o si me tendría que haber muerto con esta verdad en mi silencio, pero a esta altura de mi vida y de mi carrera, no me quiero llevar ninguna cuenta pendiente y por me gustaría poder ver y vivir un rating en el que se considere a todo un pueblo y no sólo a unos pocos.