"¿Saben lo que más me hace sentir orgullosa de mí? Que me animo a afrontar desafíos rodeada de gente que se la pasa discriminando. Que si cantás cumbia seguro no cantás otra cosa, o que no se te puede pedir más, ni bailando, ni actuando, ni haciendo nada más. Que si no sos cantante de Pop de moda no te tratan como al resto. O te llaman para que estés en el (teatro) Colón o vayas a cantar con Las Elegidas, pero siempre ponen a todas en la publicidad menos a mí. O se reparten las partes de las canciones para todas, pero el único nombre que falta es el mío. ¿Y la sororidad? Bien, gracias. Y yo sigo con la frente en alto porque sé que algunas cosas son injustas y no las merezco ni yo, ni nadie, porque eso lastima. Pero, seguramente, preferirán decir que soy muy sensible. Lo de siempre".