Ya continuó: “Cuando me ahorcó y me desmayó, me tiró agua con detergente. Me rompió la computadora, el celular. Yo abrí la ventana y le pedí ayuda a un vecino”, relató. “Tenía varias armas, cargadas y con un cargados”.
“El 8 de noviembre de 2014 estaba en su casa, llegó Daniel, se sentó frente a ella en otro sillón, y cargaba y descargaba una pistola Glock color negra y solo la miraba. Tamara se quedó sentada, él la miraba con cara de odio. Ella se fue a dormir a la habitación”, dice una de las denuncias realizadas por la mujer.
Y luego contó: “Me esperaba en Libertador, a dos cuadras de mi casa a ver a que hora llegaba, para presionarme. Una vez me habló para que firmara la casa o ‘tendría problemas’. Luego se quedó con la casa”.
“Me puso un GPS para mascotas en el auto. Desde su celular, cada 10 minutos, le llegaba información de donde yo estaba”, añadió.
Según Salerno, La Muerte le aseguró que la podía “hacer desaparecer cuando quisiera. Yo sé cómo y en dónde pegarte, soy profesional. A mí no me importa nada: tengo mis contactos y esto lo soluciono. ¿Cómo pensás que mato a la gente? Los quemo. No te van a encontrar”.
“Espero que me den la restricción de por vida, porque si no se va a terminar vengando“, cerró.