En 2006, cuando mantenía una relación con Antonio de la Rúa, la cantante colombiana Shakira amplió su portafolio de propiedades con una adquisición poco convencional: una isla en Las Bahamas conocida como Bonds Cay. El terreno se sumó a las residencias que ya poseía en Miami, Barranquilla y España, y fue presentado en su momento como un exclusivo refugio para celebridades, alejado del ruido mediático pero cercano a Estados Unidos.
