”El sonido del chicle para mí es el punto máximo, la lapicera también. Hay un grupo en Argentina que tiene esta patología. Yo por ejemplo, me subo a un auto y si el señor que maneja está con un chicle me pongo directamente auriculares”, contó.
Además, Natalia contó que padece esto desde que es muy pequeña, es más contó que en aquella época tuvo que rendir exámenes en distintas aulas que sus compañeros por los sonidos ya que le causaban ansiedad y no lograba concentrarse.
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