La madre de Thiago, Mateo y Ciro se mostró firme desde el inicio. Cantó el himno con emoción y no soltó esa energía ni siquiera en los momentos más duros, como cuando a Leo le atajaron el penal o cuando el equipo se fue al descanso en desventaja, tras el gol anulado por infracción sobre Lisandro Martínez.
Ella conoce mejor que nadie la capacidad de reacción del capitán, y lo volvió a demostrar. En apenas 13 minutos, Argentina dio vuelta un partido que tenía contra las cuerdas al bicampeón del mundo. Fue entonces cuando Messi rompió en llanto, sorprendido por semejante giro, que se alivió con los tantos de Cuti Romero, el suyo propio y el cabezazo de Enzo Fernández tras la asistencia de Lautaro Martínez.
La celebración se expandió por todo el país, aunque fueron sus compañeros quienes eligieron poner a Messi en el centro de la escena como el gran protagonista de una clasificación inolvidable. Mientras tanto, Antonela, otra vez, acompañaba desde la tribuna como parte de esa emoción compartida.